Sheng-yen : Evacuaciónes
Accueil - Sommaire
La méditation
Activités - Groupes
Toucher le coeur
Les rendez-vous
Qu'est-ce que le Zen ?
Orient-Occident
Essais
Causeries
Enseignements
Textes classiques
Télécharger
Le blog zen
Bodhidharma
Dogen
Gudo
Album photos
Expériences
Digressions
Humour
Bouquins
FAQ
Divers
Section membres
Mises à jour
Plan du site
Nous soutenir
Mentions légales


Une recherche rapide par mot-clé sur le site ?



Recevoir la lettre d'information ainsi que la liste des mises à jour mensuelles :







Evacuaciónes

Una enseñanza del maestro Sheng-yen


Maître Sheng-yenEl maestro Sheng-yen es uno de los grandes maestros chinos contemporáneos. Recibió la ordenación a la edad de 13 años en un monasterio cerca de Shanghai. Durante la toma del poder por las tropas comunistas se dirigió a Taiwan donde pasó seis años en retiro solitario. A continuación continuó estudios doctorales en la universidad Rissho en Tokyo. El Maestro Sheng-yen es heredero de las dos grandes tradiciones del Chan chino, las escuelas Caodong y Linji y es el descendiente directo del maestro Xuyun. Dirige actualmente varios monasterios en Taiwan.

Este texto presenta la meditación como una profundización por etapas sucesivas que va desde la conciencia ordinaria hasta el samâdhi. Ha aparecido bajo el título Stages of Emptines en una de las obras del Maestro Sheng-yen, Getting the Buddha Mind (Nueva-York, Dharma Drum Publications, 1982, pp. 69-72).


Lo lleno y lo vacío tienen la misma dimensión. No hay diferencias entre los dos. Sin embargo los practicantes experimentan dificultades para abrirse un camino de lo lleno al vacío. No pueden volver de los fenómenos al fundamento de su ser: la vacuidad. Durante la meditación progresamos de los fenómenos a la vacuidad desalojando uno a uno nuestros estados mentales.

Cuando llegasteis a este retiro, os dije que dejarais en la puerta todos vuestros pensamientos ordinarios y vuestras costumbres – todo aquello relacionado con vuestra vida – , que los dejarais fuera. Es la primera de las evacuaciones, abandonad vuestras preocupaciones. El primer día he dicho que el entorno era particularmente ruidoso para nuestra práctica, con los ruidos, las radios, los niños y he preguntado si los ruidos de fuera no os molestaban. La mayoría de vosotros ha respondido que no. Pero después una estudiante ha dicho que ella no estaba molesta por los ruidos exteriores sino que únicamente mis palabras la molestaban. No podía dejar de pensar. Si yo decía a todo el mundo que se distendiese, ella se sentaba y se decía "estoy distendida, estoy distendida...". Si decía a todo el mundo que fuese como un cadáver, pensaba "estoy muerta, estoy muerta...". Ha dicho: "Puedo olvidar todo salvo las palabras de Shih-fu". He dicho que saludarais a vuestro cojín y que tuvierais el deseo de sentaros bien. Pero una vez sentados, olvidar todo eso.

Otro estudiante aun conservaba su deseo de meditar bien. Pero durante todo el tiempo que lo deseaba no meditaba y ciertamente no meditaba bien. La segunda etapa consiste pues en evacuar los pensamiento que sobrevienen a todo lo largo del retiro.

Para ir mas lejos en la evacuación, debemos olvidar la técnica misma de la meditación. Es como ponerse un par de gafas. Todo aquello que hay que hacer es olvidarse de que se las lleva puestas y mirar simplemente a través. Si sois conscientes de la gafas a la fuerza eso se volverá fatigoso. El atleta de alto nivel que pasa años entrenándose es otro ejemplo. Cuando juega en una competición debe olvidar sus técnicas y no hacer nada mas que competir. Mas o menos todo el mundo aquí tiene ese problema y no puede olvidar la técnica. A veces es una verdadera carga.

Cuando utilizáis simplemente la técnica pero no pensáis en ella habéis evacuado un factor mental particularmente importante. Pero hace falta aun ir mas lejos y olvidaros de vosotros mismos. Es como un hombre obnubilado por la visión de una bella chica que camina por la calle : se olvida y se mete de lleno en un charco. Cuando os olvidáis de vosotros mismos no tenéis punto de vista ni sensación corporal. Si os olvidáis la técnica pero no de vosotros mismos vuestro cuerpo se siente muy a gusto. Pero cuando os olvidáis de vosotros mismos los sentimientos de bienestar o de malestar dejan de tener importancia y, sin embargo, todo alrededor vuestro continua existiendo con claridad.

Finalmente debéis incluso olvidar el entorno. A pesar de que vuestras orejas no están tapadas, no escucháis nada. A pesar de que vuestros ojos están ahí, no veis nada. No tenéis percepción del tiempo. Habiendo evacuado los problemas exteriores, los pensamientos actuales, la técnica, el si mismo y el entorno, habéis entrado en el samâdhi.

Alcanzar este punto representa una gran dificultad para la mayoría de la gente. Pero si podéis por lo menos olvidar la técnica, perderéis la conciencia del tiempo y estaréis bien sentados. Si os olvidáis de vosotros mismos podréis comprobar un cambio en vuestra personalidad. Y si podéis olvidar el entorno y entrar en el samâdhi comprobareis si duda una trasformación mayor. Habréis hecho un largo camino desde los fenómenos a la vacuidad. En ese momento yo os daré un método para ir mas allá aun, hasta el estadio de "no-yo".

Para resumir estos cinco niveles: primero, vaciáis vuestro espíritu de todas las preocupaciones cotidianas; segundo, dejáis de lado los pensamientos que llegan durante el retiro; tercero, olvidáis el método mismo; cuarto, olvidáis el entorno. Preguntaros a que nivel sois capaces de llegar.

Cuando yo medito paso por las mismas cinco etapas. Uno tras otro olvido los niveles precedentes, hasta el quinto. Antes este proceso era muy lento. Ahora paso rápida y fácilmente cada etapa. Con la práctica podréis hacer lo mismo. En los sutras se menciona que el Buda Sakyamuni entraba en diferentes dhyanas cuando meditaba. Del primero pasaba al segundo, después al segundo y así sucesivamente. Pero los niveles que evoco son aquellos que van del estado mental ordinario hasta el samâdhi. Esto no equivale mas que al primer dhyana de Buda. Por supuesto no estáis en el nivel de Buda pero el proceso es el mismo.

Con estas instrucciones todo será claro en vuestra práctica. Cuando trabajéis intensamente veréis claramente en vuestra propia práctica. Cuando paséis de una etapa a otra sabréis claramente cual es la próxima. Los niveles están claramente identificados como los peldaños de una escalera. Finalmente con una práctica asidua los subiréis muy deprisa.

Traducción : Roberto Poveda Anadón.


© Dharma Drum Publications. Traducido y reproducido con su amable autorización. Reproducción prohibida.


Vous êtes ici : Sommaire général >>> Enseignements >>> Evacuaciónes (Sheng-yen)



| Accueil - Sommaire | La méditation | Activités - Groupes | Toucher le coeur | Les rendez-vous | Qu'est-ce que le Zen ? | Orient-Occident | Essais | Causeries | Enseignements | Textes classiques | Télécharger | Le blog zen | Bodhidharma | Dogen | Gudo | Album photos | Expériences | Les digressions | Humour | Les bouquins | La foire aux questions | Divers | Section membres | Les mises à jour | Le plan du site | Nous soutenir | Mentions légales |